Los principales índices de Wall Street registraron fuertes caídas el lunes, reflejando crecientes preocupaciones sobre la salud de la economía estadounidense. El Dow Jones Industrial Average perdieron 800 puntos. El tecnológico Nasdaq 100 cayeron casi un 5% tras entrar en una corrección con las pérdidas significativas del viernes, mientras el abarcativo S&P 500 se desplomaron casi un 3%.
El índice de volatilidad VIX, conocido como el “indicador de miedo” de Wall Street, alcanzó su nivel más alto desde los primeros días de la pandemia de COVID-19. Al mismo tiempo, los rendimientos del Tesoro se desplomaron, con el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cayendo por debajo del 3.8%.
El mercado global de acciones experimenta una venta masiva acelerada después de un informe decepcionante sobre el empleo en EE.UU. publicado el viernes, lo que aumenta las preocupaciones sobre la economía y la posible tardanza de la Reserva Federal en comenzar a recortar las tasas de interés. Según el CME FedWatch tool, casi el 100% de las apuestas están a favor de un recorte de tasas de 0.5% para la reunión de septiembre de la Fed.
Por qué se derrumbó la Bolsa de Japón
Mientras el mundo sufre la onda expansiva del pánico en el mercado bursátil de Tokyo, empiezan a aparecer las primeras explicaciones de la causa. En particular, los inversores miran a una estrategia de carry trade con el yen.
El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio experimentó una caída histórica este lunes, perdiendo un 12,4% en la sesión de hoy. Este desplome se suma a la caída del viernes, cuando el índice ya había perdido casi un 6%, marcando una semana extremadamente volátil para los mercados japoneses. La caída de hoy es la peor registrada desde el “Lunes Negro” de 1987, cuando el Nikkei sufrió un desplome del 14,9 por ciento.
Los mercados globales tiemblan por temores a una recesión en los EEUU, pero el capítulo japonés de los dolores bursátiles tiene sus propios condimento. La notable alza en los mercados bursátiles japoneses en los últimos mes, que llevó al Nikkei a alcanzar nuevos máximos después de 34 años, parecía ser sostenida por las bajas tasas de interés en Japón. Sin embargo, la reciente postura más agresiva del Banco de Japón (BoJ), que incluye aumentos en las tasas de interés y una reducción en la compra de bonos, cambió este panorama.
Mientras los índices de todo el mundo se sacuden y el pánico se apodera de los operadores, todavía no se hizo la autopsia de este derrumbe bursátil. Pero ya hay un primer culpable asomando. El cambio en la política del del BoJ está provocando una ruptura en el carry trade del yen japonés, un fenómeno financiero que supo generar ganancias fáciles para inversores de todo el planeta y, que ahora, vive una intensa reversión.
Para agravar un poco más el panorama, además, el boom tecnológico que impulsó al Nasdaq Composite en Nueva York está muy asociado a acciones de empresas asiáticas. Con lo cual, el contagio es aún más intenso.






