Irán atraviesa una profunda crisis laboral como consecuencia directa e indirecta del conflicto con Estados Unidos e Israel. Según declaró recientemente Gholamhossein Mohammadi, viceministro de Trabajo y Seguridad Social, alrededor de dos millones de personas perdieron sus empleos desde el inicio de la guerra.
El impacto económico no se limita únicamente a las fábricas alcanzadas por bombardeos. También afecta a empresas vinculadas al comercio exterior, minoristas, industrias proveedoras y al sector tecnológico, que además enfrenta dificultades por restricciones internas y problemas de conectividad.
En medio de este escenario, los despidos masivos se convirtieron en uno de los temas más comentados entre la población iraní en redes sociales. Mientras tanto, funcionarios y empresarios utilizan expresiones como “reajuste de la fuerza laboral” para referirse a la ola de cesantías.
La crisis también se refleja en la vida cotidiana. Usuarios reportan menor circulación en calles, autopistas y transporte público de Teherán, algo inusual en una capital caracterizada por el tránsito intenso.
Además, la incertidumbre económica provocó una fuerte retracción del consumo. Muchas familias redujeron sus gastos a productos esenciales, afectando especialmente a sectores como turismo, gastronomía y comercio minorista.
Analistas advierten que, si continúan las tensiones militares y las sanciones internacionales, la situación social y económica podría agravarse aún más en los próximos meses.
Fuente: News Mundo






