El caracol gigante africano (Achatina fulica), originario del este de África, ha logrado conquistar América, Asia, Oceanía y Europa de la mano del hombre, quien facilitó su rápida dispersión, fundamentalmente para su cría como alimento, pero también a través del traslado involuntario adherido a vehículos y a cajones usados en cosechas, a su uso como carnada, al comercio de plantas en macetas –donde se encuentran los huevos–, y a su tráfico como mascota.
En Argentina, el caracol gigante africano fue registrado por primera vez en el año 2010 en la localidad de Puerto Iguazú.

Esta especie exótica invasora, desplaza y coloniza el hábitat de moluscos nativos, que deben ser preservados para mantener la biodiversidad y la sostenibilidad del ecosistema.
Además del impacto que puede ocasionar sobre la agricultura y la fauna de caracoles nativos, también puede transmitir parásitos perjudiciales para la salud humana y la de otros animales (mascotas o fauna silvestre). Los parásitos están presentes en la baba del caracol y pueden contaminar así frutas y verduras, que en el caso de no ser lavadas correctamente, pueden causar enfermedades a las personas.
En Eldorado el primer foco se detectó a fines de abril de 2019, donde el personal del Senasa junto al municipio, llevaron a cabo actividades de erradicación, monitoreo e información a la comunidad.
El caracol gigante africano es considerado una plaga gracias a su capacidad de reproducción y porque puede llegar a producir graves daños en ecosistemas y cultivos tropicales.
SE RECOMIENDA
•No tocar caracoles.
•Evitar el contacto con la baba del caracol ( Achatina fulica ), especialmente con ojos, nariz y boca.
•Lavar con agua potable las verduras.
•Si toco el caracol, lavar inmediatamente las manos.
También hacerlo luego de tocar las superficies que puedan haber estado en contacto con la baba de caracol.
•No comer caracoles.
•No utilizarlos como carnada, mascota o adorno.
•No utilizar venenos contra el caracol, ya que pueden afectar a niños, mascotas o fauna nativa.
•Elimine del jardín restos de madera, materiales de construcción, tejas o cualquier elemento que pueda ser utilizado como refugio por el caracol
•En caso de ser necesario, tomar los caracoles con guantes impermeables, colocarlos en una bolsa, aplastarlos y enterrarlos. Los guantes también deben ser enterrados o quemados
•No permitir que los niños participen de la captura de los caracoles.
•No trasladar caracoles hacia otras zonas. Tener precaución al trasladar plantas u otros elementos del hogar donde los caracoles o sus huevos podrían alojarse.






