Las Olimpiadas Estudiantiles no son solo un evento deportivo. En Eldorado, se han convertido en una verdadera tradición que, año tras año, reafirma el sentido de identidad, pertenencia y unión de toda la comunidad.
Cada edición, como la que comenzó este viernes en el Club Sportivo Eldorado, demuestra que el deporte y la cultura tienen la capacidad de reunir a miles de jóvenes, docentes, familias y vecinos en un mismo espacio, donde la competencia se vive con pasión, pero también con respeto y compañerismo.
La presentación de los esquemas aeróbicos es el claro ejemplo de ello: detrás de cada coreografía hay meses de ensayos, creatividad y trabajo en equipo que trascienden el resultado final. Lo que se valora no es únicamente el puntaje del jurado, sino la capacidad de los estudiantes de expresarse, coordinar esfuerzos y dejar en el escenario lo mejor de sí mismos.
En tiempos en los que muchas veces la juventud es mirada con prejuicio, las Olimpiadas Estudiantiles muestran otra cara: la de estudiantes que se esfuerzan, que se comprometen, que se animan a soñar en grande y que son acompañados por una ciudad entera que los alienta.
No se trata solamente de quién se sube al podio, sino de comprender que cada institución que participa aporta su granito de arena a una tradición que ya forma parte de la memoria colectiva de Eldorado.
Las Olimpiadas Estudiantiles 2025 recién comienzan, y sin duda, volverán a demostrar que el deporte es también cultura, que la competencia es también integración y que, cuando los jóvenes son protagonistas, la ciudad entera gana.
texto: Lyzmar Barrios









